lunes, 6 de junio de 2011

Tormenta de goles para África a cargo de Zidane

Todos los veteranos suspiraban: "La cabeza quiere jugar, pero las piernas no responden". Pero ayer, sobre el césped del Bernabéu, un futbolista desafiaba las leyes de la naturaleza. Zinedine Zidane. Cada toque, cada control, cada gesto técnico, cada zancada, cada pase emocionaba al público de los cinco continentes. Zidane demostró, con 38 años, casi un imposible: su fútbol no se acaba nunca. Ese gancho, la magia inacabable del francés, fue el mejor reclamo para los 73.104 espectadores. Nos recordó, de paso, que Europa tiene una deuda con África. Puede que para las leyendas del Bayern y los veteranos del Madrid cualquier tiempo pasado fuera mejor, pero gracias a la taquilla de ayer en el Bernabéu la Fundación Real Madrid podrá ofrecer un futuro menos triste a los niños de África.
Los futbolistas de ambos equipos rememoraron la esencia de este Clásico europeo nada más empezar. Augenthaler protestó a Megía Dávila, el primero de los tres penaltis que pitó a favor de los blancos (minuto 10), como si le fuera la vida en ello. Era un encuentro solidario, pero no parecía amistoso. La rudeza del central bávaro chocaba con la elegancia de Butragueño, Figo o Redondo. En ese sutil estilo se encuadraba también, pero en el bando contrario, Breitner, que aguantó 76 minutos jugando. Se echó en falta a Rummenigge, que fue baja de última hora.
La frescura la aportaron jugadores 'recién' retirados como Makaay, Helguera, Elber, Paulo Sergio, Karanka o los hermanos Kovac. Santillana, entre otros, acusó más el desgaste físico (falló un penalti en el 23'). En los banquillos, Amancio le ganó la partida a Udo Lattek. El Bayern esperaba atrás buscando la todavía velocidad de Makaay y el oportunismo de Elber. Pero el Madrid encarriló el partido en los primeros 39 minutos con un 3-0. De la Red, el otro protagonista de la noche, estrenó el marcador de penalti. Cinco minutos después, Butragueño (que cada vez que tocaba la pelota parecía que iba a rememorar el golazo al Cádiz) sentó con la cintura al portero Junghans y a Augenthaler firmando el segundo. Y el tercero vino de un zurdazo de Redondo. El argentino fue de los más ovacionados por la grada del Bernabéu (que nunca olvida a los jugadores con clase). Paulo Sergio puso el 3-1 antes del descanso.

Segunda parte.

El carrusel de cambios de la segunda mitad no deslució el partido (5-2 para el Madrid), sino el terrible aguacero. Alfonso empezó marcando sin querer con la espalda (se lo dedicó a Miki Roque). Niko Kovac redujo distancias (4-2), pero poco después su hermano anotó en propia puerta (5-2). En el 75' Paulo Sergio firmó el golazo de la noche de espléndida chilena (5-3). Fernando Sanz forzó el 6-3 en el 75' al provocar el fallo de Niko Kovac y en el minuto 82' estableció el 7-3. La guinda al pastel la puso Suker. Su evidente falta de forma la compensó con un excelente penalti a lo Panenka. Genio y figura.

 El periodista inteligente: Jesus Serrano Fuentes

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